El duelo es la intensa respuesta emocional al dolor de una pérdida Es el reflejo de una conexión que se ha roto. Más aún, el duelo es un viaje emocional, espiritual y psicológico a la curación.
El poder del duelo es maravilloso. No apreciamos sus poderes curativos, pero son extraordinarios y admirables. Es igual de sorprendente que la curación física que se produce tras un accidente de circulación o una operación importante. El duelo transforma el alma rota y herida, el alma que ya no desea levantarse por las mañanas, el alma que ha sufrido una pérdida increíble.
El duelo posee el poder de curar.
Piensa en algún momento en el que alguien cercano a ti haya experimentado una pérdida importante. Piensa en su vida tras la pérdida. Entonces, piensa en él un año más tarde. Si pasó el duelo, se habrá producido un cambio milagroso. Si no se produjo una curación, lo más probable sea que no se permitiera a sí mismo sufrir el duelo.
El duelo siempre funciona.
El duelo siempre cura.
Muchos problemas de la vida se originan de un dolor no resuelto y no curado. Cuando no trabajamos el duelo, perdemos una oportunidad para curar el alma, la psique y el corazón….)
Al desconocer cómo hacer frente al dolor del duelo, lo evitamos, sin darnos cuenta de que lo que estamos intentando evitar es el dolor de la pérdida. Un dolor que nos golpeará, sin importar cuánto intentemos evitarlo. Además, al evitar el duelo damos la espalda a la ayuda que éste ofrece, con lo que prolongamos el dolor.
¿Por qué realizar el duelo? Por dos razones. Primero, los que saben llorar bien, viven bien. Segundo, y más importante, el duelo es el proceso de curación de corazón, alma y mente; es el camino que nos devuelve a nuestro ser completo. No es una cuestión de si vas a pasar el duelo, sino de cuándo vas a pasarlo.
Y hasta que lo pasemos, sufriremos por los efectos de una asignatura pendiente.
Las asignaturas pendientes engloban todas esas cosas que no hemos dicho o hecho. Los sentimientos que deseamos permitirnos sentir. Esos sentimientos que hemos apartado o no hemos atendido. Las asignaturas pendientes de viejas heridas y pérdidas anteriores pueden resurgir en el duelo actual. Así, nuestro dolor actual se convierte en algo insoportable, mayor que la perdida que experimentamos en ese momento.
Autor: FAMILIAE Psicoterapia-
Fecha: 2007-11-14