La frase que siempre me acompaña es: Estar vivo hasta la muerte. El peligro de la vejez es la tristeza y el tedio. La tristeza se debe al hecho de tener que abandonar muchas cosas, pero es preciso hacer un trabajo de renuncia de lo poseído. La tristeza no se puede dominar, pero sí se puede dominar el rendirse a la tristeza. Lo que se precisa es no ceder, estando atento y abierto a la novedad. Personalmente, a mis 90 años, aún sigo sorprendiéndome.
En Familiae trabajamos: dificultades de pareja, sexuales, afectivas, familiares,
problemas del niño y adolescente tanto escolares como de relaciones,
depresión, ansiedad, duelo, sufrimiento por la muerte de un ser
querido, separación, enfermedad u otras situaciones dolorosas,
problemas laborales: acoso, inseguridad, adicciones: alcohol, drogas,
juego, trastornos de alimentación etc.