La metáfora del jersey propuesta por Boris Cyrulnik establece una analogía entre la forma de afrontar la realidad y un jersey. Un jersey que se está continuamente tricotando, en el que son importantes los hilos que lo constituyen, pero son igualmente importantes las relaciones entre los hilos, la forma de ensamblarse, el tricotado.
Un niño solo no tiene ninguna posibilidad de desarrollarse, necesita que le facilitemos los hilos oportunos y ayudemos a tejer su jersey. Un adulto construye su resiliencia entretejiendo, vinculando hilos internos e hilos externos. Es preciso que antes del hecho traumático, haya creado un jersey que le proporcione una estabilidad, un refugio desde el que mantener el calor, el impulso vital, para hacer frente al encontronazo y poder reanimarse después. Y, quizás más importante, que sepa reparar el jersey cuando se le rompa e ir acondicionándolo a las diferentes “condiciones atmosféricas”.
La metáfora de la casita desarrollada por Stefan Vanistendael en el BICE (Bureau International Catholique de L’enfance). Es la representación gráfica de la resiliencia mediante el dibujo de una casita. Permite establecer sustentaciones, pisos, habitaciones… Cada ser humano construimos una “casita”, con pisos que sustentan, que representan, la confianza, las relaciones, etc., con habitaciones que simbolizan las aptitudes y las competencias, etc. Es la “casita de la resiliencia” que nos protege, que contiene nuestros recursos para afrontar con garantía las “inclemencias”. Resulta útil, además de como metáfora simbólica de la resiliencia, también como representación de un esquema de la realidad individual, para trazar el perfil de una organización, como una herramienta de debate que permite la “circularidad
“La resiliencia del niño se construye en relación con el otro…

Autor: FAMILIAE Psicoterapia-
Fecha: 2010-08-23