Los días 2 y 3 de julio se ha celebrado en la Casa de Espiritualidad Emaús un Seminario de formación sobre el Síndrome Postaborto impartido por la psicoterapeuta Emilia Ros Berrueco, especialista en el acompañamiento y sanación de las personas afectadas por este síndrome.
¿Quién sufre del Síndrome postaborto?
Cualquiera puede sufrirlo. Los hombres y mujeres que han perdido un niño debido a un aborto. Los niños y abuelos que han perdido a un hermano o a un nieto a través del aborto.
¿Cuáles son algunos de los síntomas?
· Negación, ira, culpa.
· Incapacidad de tener relaciones en la sociedad.
· Desespero o depresión.
· Abuso de niños.
· Incapacidad de perdonarse a uno mismo o a otros.
· Pesadillas que se repiten.
· Relaciones rotas.
· Negación de la pena y la aflicción por el niño abortado.
· Pena y aflicción por la pérdida del niño que sienten los padres, los abuelos, los niños, otros miembros de la familia u otras personas.
· Problemas de alcohol o drogas.
· Preocupación por la muerte o en el aniversario del aborto.
· Pensamientos o tendencias suicidas.
"Me dijeron que esa era la mejor decisión. Pero no me hablaron sobre el vacío emocional y físico que iba a sentir y que me destruiría para siempre. ¿Qué puedo hacer con el dolor que siento?"
La experiencia de un aborto provocado, en una personalidad normal, desencadenará algo similar a las experiencias traumáticas de los combatientes de guerra. En ambos casos los pacientes se han negado a reconocer y vivenciar su dolor por aquellos que murieron. En los combatientes de guerra hay que considerar el riesgo mortal que en sí conllevaba su participación, se mezcle o no con culpa. En el caso de la mujer que aborta voluntariamente ese elemento no está presente y se asocia siempre con culpa no vivenciada ni reconocida (negada).
La sintomatología clínica aparecerá o se intensificará generalmente pasado un año de la experiencia del aborto. De cualquier forma, cuando no se ha presentado la sintomatología clínica pasado un año, su riesgo se mantendrá y serán desencadenantes emocionales: la experiencia de un nuevo embarazo, la incapacidad para concebir un nuevo bebé, la pérdida de un ser querido, o fiestas o celebraciones de fuerte contenido emocional como aniversarios, cumpleaños, bodas, cambios laborales, viajes, navidad, año nuevo, etc.
Ante un caso de Síndrome postaborto (SPA) se impone la actitud terapéutica y comprensiva. Junto al abordaje psicoterapéutico (no existe otra forma eficaz de ayuda para resolver el conflicto), deberá, como consecuencia de la elaboración psicoterapéutica, buscarse también la referencia a la ayuda espiritual.
El Síndrome postaborto (SPA) constituye, dentro del proceso de la psicoterapia, uno de los conflictos existenciales más importantes ya que la madre y/o el padre del niño abortado toman conciencia de la responsabilidad directa que han tenido al suprimir la vida de un inocente .
Autor: FAMILIAE Psicoterapia-
Fecha: 2010-07-08