La enfermedad mental no sólo afecta al que la padece, sino también a su entorno. Habitualmente, como consecuencia del cuidado del enfermo aparecen problemas en la convivencia familiar. Por esta razón, hablamos de la importancia de cuidar al cuidador.
Las intervenciones con los familiares van encaminadas a proporcionar orientación y apoyo a los parientes que se encargan cotidianamente del cuidado del enfermo. Los objetivos básicos de la intervención son:
1) Mejorar la evolución de la enfermedad.
2) Facilitar pautas de cuidado adecuadas a los familiares.
3) Abordar los problemas en la convivencia y en las relaciones familiares que se derivan de la enfermedad. Se ha demostrado que el apoyo social y unas relaciones familiares cálidas favorecen la recuperación de la enfermedad, por lo que resulta de suma importancia para el tratamiento, abordar esta problemática.
Los principales problemas que encontramos para mantener un clima adecuado son:
■Sentimientos de culpabilidad de los familiares.
■Dificultades para llegar a acuerdos y tomar decisiones conjuntas.
■Problemas de comunicación con el familiar afectado.
■Sobreimplicación emocional. Esta aparece cuando el familiar se involucra demasiado y se comporta de forma excesivamente controladora con el enfermo. El cuidador se centra excesivamente en el cuidado de la persona enferma, sacrificando su vida personal. Le suplen en todas sus obligaciones y toman las decisiones por él.
Algunas estrategias que podemos utilizar para prevenir la sobreimplicación son:
a) Conocer la enfermedad (características, evolución…etc.).
b) Estimular la autonomía del familiar y prestar apoyo sólo cuando es necesario.
c) Establecer un proyecto vital propio, al margen del familiar.
d) Cuidar de su propio estado emocional.
4) Fomentar el autocuidado. En ocasiones, los cuidadores llevan un estilo de vida que daña su salud y su capacidad para seguir cuidando. El cuidado del enfermo conlleva una pérdida de contactos sociales y dejan de realizar actividades porque temen que le ocurra algo desagradable al familiar afectado. Por otro lado, consideran que no es aceptable hacer cosas agradables, mientras otras cargan con sus responsabilidades.
Es importante recordarles que el cuidado del cuidador es esencial porque para poder cuidar de los demás es imprescindible cuidar de uno mismo.
¿Qué cosas pueden hacer para cuidarse? Algunas ideas serían:
■Realizar actividades agradables y de ocio.
■Quedar con amigos y tener relaciones sociales diversas
■Compartir sus preocupaciones y problemas con personas de confianza.
■Compartir la responsabilidad del cuidado con otros.
■Potenciar que el paciente haga por su cuenta el mayor número de actividades.
En definitiva, podemos mandar un mensaje a los familiares de personas afectadas por una enfermedad mental, para recordarles que cuidando de sí mismos, también están cuidando de su familiar.
Autor: FAMILIAE Psicoterapia-
Fecha: 2010-01-16