DAVID NAVARRO Los efectos de la crisis y más concretamente del aumento del desempleo ya se dejan sentir con toda su crudeza en los centros de Atención Primaria de la provincia. Los médicos de familia aseguran que están atendiendo hasta el doble de pacientes de lo habitual por episodios de ansiedad, estrés o depresión y que la causa es la mala situación económica que atraviesan muchas familias.
El portavoz de la Sociedad Valenciana de Medicina Familiar y Comunitaria, el alicantino Juan Quintana, explica que este tipo de trastornos representaban tradicionalmente entre el 2% y el 5% de todas las consultas que recibían, mientras que en estos momentos la horquilla se sitúa entre el 5% y el 10% de los casos, dependiendo de la ubicación del centro de salud. "Nos llegan personas con este problema todos los días", asegura.
Además, si antes la mayoría de los afectados relataban la pérdida de un ser querido como el origen de su angustia, ahora son los problemas monetarios los que centran gran parte de los diagnósticos. "A poco que indagas siempre te acabas encontrando con que el paciente, su pareja o un hijo están en paro o se encuentran en una situación delicada en su empresa y temen perder el trabajo", sostiene el facultativo. En algunos casos ni siquiera se llega a esta situación y el problema es simplemente una caída de los ingresos familiares que les obliga a suspender "unas vacaciones" o una compra importante, como la de un coche.
Por fortuna, la mayoría de los pacientes sólo presentan síntomas leves y su tratamiento suele quedarse en manos de los médicos de Atención Primaria, sin pasar a los especialistas, por lo que éstos han acusado en menor medida el incremento de consultas. En cualquier caso, los facultativos intentan dar prioridad a la terapia psicológica frente a la farmacológica. "Lo que hacemos es ayudarles a recomponer su autoestima y, sobre todo, ayudarles a que le den a sus problemas la importancia que realmente tienen, sin exagerarlos", explica Juan Quintana.
En este sentido, los médicos también alertan contra la automedicación. Ansiolíticos y antidepresivos se han convertido en medicamentos demasiado comunes y no es extraño que, ante un episodio puntual de ansiedad, se eche mano de alguna caja antigua que esté por casa o que proporcione algún familiar. Esta conducta puede agravar los síntomas.
Otro de los efectos de la crisis es que ha ca
mbiado el perfil de los pacientes que sufren estos trastornos psicológicos leves. El porcentaje de mujeres siempre ha sido mayor pero ahora son los hombres los que están acudiendo más a las consultas. La franja de edad más habitual se sitúa entre los 40 y los 50 años, según Quintana, ya que se sienten en desventaja frente a los jóvenes para conseguir un nuevo empleo.
Igualmente, la situación económica también está afectando a las personas que ya estaban diagnosticadas de depresión, "que ven empeorar su evolución" y también aumenta el riesgo de recaídas, según el portavoz de la Sociedad de Medicina Familiar.
Autor: FAMILIAE Psicoterapia-
Fecha: 2009-05-31