Por Martha Marie Garza, M.D.
Los niños que sobreviven el aborto
Se estima que el 50% de nuestros niños son sobrevivientes del aborto. Sus padres tuvieron la opción de abortarlos durante la gestación. Otros niños, en menor cantidad, lograron sobrevivir el ataque intencional contra su vida y son pruebas vivientes de intentos de homicidio, frecuentemente con graves consecuencias físicas y psicológicas. 
Muchos niños son conscientes de los embarazos de sus madres o de que sus hermanitos han sido abortados, sin haber recibido esta información de sus padres. Incluso, los hay que tienen pesadillas de hermanitos abortados sin que se les haya comentado nada. Es extraño el hecho de que estos niños no sienten celos de sus hermanitos abortados, como a veces lo sienten de sus hermanos vivos. En general, los niños se están dando cuenta cada vez más de que sus vidas y las de sus hermanos fueron determinadas no sólo por la voluntad de Dios, sino también por la de su madre o por la de su padre.
El creciente aumento de la depresión y del suicidio infantil quizás pueda ser en parte explicado por esta toma de conciencia. El aborto en una mujer primeriza parece cambiar para siempre la relación entre madre e hijo y limitar la formación de esta relación en embarazos subsiguientes. Este dolor escondido afecta de alguna manera a los hijos nacidos posteriormente y los hace más susceptibles al maltrato y a la negligencia por parte de sus padres.
Los niños sobrevivientes viven rodeados de temor porque presienten que no han sido deseados con un amor amplio y sincero y que pudieron haber sido "desechados" por un mundo que glorifica el placer sexual. Parece ser, sobre todo en los países desarrollados, que los niños son una "especie en peligro de extinción".
La madre que ha abortado
Los defensores del aborto están destruyendo el sagrado don de la maternidad. Hay colegas que afirman que el síndrome postaborto no existe. Yo los invitaría a conocer a una paciente mía, una abuelita de más de setenta años que nunca le ha dicho a nadie que en su juventud tuvo la experiencia del aborto. A mí me lo ha confiado y con lágrimas afirma que si hubiese conocido a algún médico que la hubiese apoyado no habría tomado esa fatal decisión. Nunca se ha perdonado a sí misma, a pesar de los muchos años que han transcurrido.
Conozco otro caso. Se trata de una joven de 19 años que sufrió laceraciones severas en el cuello del útero a manos de un colega sin escrúpulos, que le practicó un aborto cuando ella tenía 14 años. El embarazo que ahora ella y su esposo desean no se ha podido lograr por esa razón.
Conozco a otra pobre mujer de 30 años de edad con dos hijos que se ha practicado cinco abortos. Se encuentra embarazada de nuevo y viviendo sola, abandonada una vez más. Su dolor y su ira se palpan bajo su duro semblante.
Conozco también el caso de una joven que sufre al recordar un aborto que se practicó y que decidió seguir una vida con tendencia homosexual para evitar embarazarse y ser abandonada de nuevo por un hombre.
Es un hecho dramático que más del 50% de mis pacientes han sido víctimas del aborto provocado. Las indicaciones médicas para el aborto "terapéutico" no existen y los que lo apoyan carecen de la información básica de la obstetricia moderna. Sin embargo, es un hecho harto conocido que desafortunadamente en los Estados Unidos el aborto es legal por "razones médicas severas" hasta el momento mismo del nacimiento. Es un secreto a voces que la mayoría de estos crímenes se llevan a cabo por la libre elección de la madre.
Por eso es imprescindible que en el proceso de curación postaborto la mujer se perdone a sí misma, a su familia, a su esposo, al médico y a la sociedad. Si no logra esto el peso en su conciencia le causará mucho daño. El consejo profesional, a la par que el espiritual, es de inapreciable valor en estas circunstancias.
El padre del niño abortado
En condiciones normales, el futuro padre biológico se siente cada día más unido a su futuro hijo, y su identidad de protector se desarrolla de forma natural. Sin embargo, en muchos países a los varones se les ha negado este derecho a nivel legal y no pueden proteger a su hijo por nacer, si la madre decide unilateralmente terminar con esa vida. El frustrado padre tiene que sufrir impotente la pérdida de su hijo en silencio, sin voz ni voto, sin sentido de responsabilidad y sin ni siquiera ser escuchado.
El varón se ha vuelto más hostil hacia la mujer por diferentes razones:
- 1. Se le niegan los derechos legales de participar en la decisión del aborto, es decir, de oponerse a que su esposa mate a su hijo.
- 2. La mujer frecuentemente recurre al aborto sin considerar el sentir y la opinión del padre.
- 3. Muy pocos hombres obtienen la custodia legal de sus hijos.
- 4. Con los actuales bancos de semen, muchos sienten que son sustituidos en el acto de la procreación.
Muchos hombres no resisten la frustración y la tensión que esto implica, con frecuencia se desquitan utilizando su fuerza física contra su compañera o contra sus hijos, o deciden abandonar el hogar y la familia.
Como mujer, puedo afirmar que la ilusión de toda mujer es poder contar con un hombre que sea independiente, fuerte, tierno, con valores firmes, responsable y protector de la familia. El aborto destruye el sentido de la masculinidad, al arrebatarle al hombre al hijo a quien proteger, arrastrando con ello su innata naturaleza protectora.
El sociólogo Arthur Shostak afirma que el 75% de los varones sufren con la experiencia de la muerte por aborto de su hijo. La mayoría de las relaciones de pareja no sobreviven a la experiencia del aborto. El padre sufre frecuentemente remordimientos y pesadillas por el niño que nunca llegó a sostener vivo en sus brazos. Vincent Rue, médico famoso, afirma que el aborto de un hijo es un suceso mortal que deja una marca imborrable en el corazón del padre. De todo esto puede afirmarse que el aborto, por sí solo, parece haber cambiado el papel del varón sobre la faz de la Tierra. Y aunque el hombre no comparte el sufrimiento físico del aborto con la mujer, con frecuencia su personalidad cambia y adopta el silencio, a veces sufrido y a veces cómodo, como "solución"; aunque muchos no se recuperan nunca de esta experiencia. No sin razón Abraham Lincoln afirmó: "El hombre viril no tiene nada que esconder, el que esconde algo, no puede ser llamado hombre."
La siguiente es una nota anónima de un padre que ha sufrido por el aborto provocado de su hijo:
"No estuve en el cuarto.
No estuve en la clínica ese día.
Pero en mi mente has estado tú millones de veces.
Hubiera querido estar allí, intentando rescatarte,
en mi mente quisiera ser un héroe,
el hombre que no huyó.
Pero no lo soy.
Sólo soy el hombre que temo descubrir."
Notas
1. Este artículo es un fragmento de la conferencia dictada por la Dra. Garza durante el Primer Congreso por el Amor, la Vida y la Familia, celebrado en Guadalajara, México
Autor: FAMILIAE Psicoterapia-
Fecha: 2008-07-07