Casi veinte mujeres españolas se atreven a contar su traumática experiencia tras suprimir su embarazo en Yo aborté (Vozdepapel), el primer y único libro de este tipo que se ha escrito en España. Es un grito clamoroso de denuncia de las madres que se sintieron engañadas y solas ante un embarazo que no buscaban. Todas ellas abortaron en soledad y sin apoyo, nadie les contó lo que iban a sufrir después de ese hecho doloroso. Por eso relatan sus testimonios, para que todos sepan lo que a ellas nunca les contaron: que nunca, en ningún caso, merece la pena abortar.
El propósito de las personas que comparten su experiencia en el libro es ayudar a otras. El haber abortado ha supuesto para ellas un impacto emocional que no sospechaban antes de dar ese paso, y se muestran extrañadas ante la falta de información que hay sobre las consecuencias que tiene la “interrupción voluntaria del embarazo”.
Aunque ninguna persona concreta la obligó, una de las mujeres que se atreven a contar su caso, Esperanza, se muestra convencida de que no actuó libremente cuando abortó, ya que no tenía información sobre las consecuencias y las alternativas al aborto. Tener un segundo hijo iba a resultar sumamente problemático para Esperanza, y no tardaron en ofrecerle la posibilidad de abortar como una opción muy razonable. Según refiere, en la clínica en la que abortó “no me explicaron nada de la intervención, de los efectos adversos, las alternativas… Era una cliente que pedía un producto y pagaba por él. No les interesaba explicar nada”. “Toda madre quiere a su hijo —prosigue Esperanza—, yo quería al mío y cuando le vi en el bote de cristal, muerto, sufrí lo indecible”. Gracias a su fuerte temperamento y al apoyo que le proporcionó AVA, Esperanza terminó superando el trauma que para ella supuso el aborto.
Pero no sólo ellas tienen la palabra en la experiencia postaborto. Los hombres, los maridos, los novios y los amigos son también víctimas por su coacción o su silencio ante la interrupción del embarazo de su pareja. Fernando es uno de ellos: tiene la experiencia de cuatro abortos que han cambiado su vida para siempre. “A los que me dijeron que daba igual y que no pasaba nada, quiero decirles que sí que pasa: llevaré esos abortos en la conciencia toda mi vida”.
En la actualidad, hasta las organizaciones más partidarias de las prácticas abortivas, como la Federación Internacional de Planificación de lam Familia (IPPF, por sus siglas en inglés), empiezan a reconocer la existencia de un síndrome postaborto que ha afectado a un 60 por ciento de las mujeres de la población estudiada.
Yo aborté. Sara Martín. Vozdepapel. Madrid, 2005
Autor: FAMILIAE Psicoterapia-
Fecha: 2008-07-04