Está claro que, si no queremos que la mentira se convierta en un hábito, tenemos que combatirla. Para ello, es necesario crear un clima educativo favorable. No es una actitud positiva tomarse la mentira como una broma, riéndose o alabándole lo ingenioso que ha sido. Tampoco lo es las contradicciones que tenemos reprobándolas en ocasiones y tolerándolas o fomentándolas en otras.
La represión física de la mentira tampoco con
sigue normalmente eliminarla, al igual que el castigo, ya que puede crear más temor y desconfianza hacia el padre, con lo que indirectamente estaremos reforzando el que vuelva a mentir.
Con respecto a la actitud a adoptar ante la mentira, podemos decir que vale el dicho "más vale prevenir que curar". Luchar contra la mentira ya establecida como hábito suele ser bastante difícil. En este sentido de prevención, es conveniente que incluso con las pseudo mentiras de los niños pequeños intervengamos de alguna manera.
Tenemos que hacerles comprender donde están los límites de la realidad y de la fantasía. Así, por ejemplo, cuando nos hallamos ante una invención infantil, que tiene un carácter de juego evidente, podemos entrar en el juego, pero haciéndole ver al niño que sabemos que se trata de un juego y que no nos hemos dejado engañar. De esta manera él mismo irá aprendiendo cuando debe y cuando no transpasar los límites de la realidad.
Por lo que se refiere a la mentira social, conviene, en primer lugar, no colocar al niño en situaciones que le induzcan a mentir, por ejemplo, mentir en lugar de un adulto.
También hay que evitar, sobre todo con niños ya mayores, el acosarle a preguntas, exigiendo conocer todos sus actos y pensamientos. Esta insistencia hace que el niño defienda sus secretos, mintiendo.
Al mismo tiempo, debemos mostrar al niño desde muy pequeño el valor de la verdad y de la confianza mutua y como la mentira, hace perder la confianza que se tiene en las personas.
Ya hemos comentado que modificar una conducta habituada a mentir es bastante más complicado. Primero tendremos que averiguar cuales son las causas de las mentiras, que generalmente estarán asicadas a un problema personal, más o menos grave del niño.
Es necesario enfrentarle con su mentira, pero sin que esa confesión le sea humillante. No se debe buscar avergonzar al niño para que no reincida, sino hacerle aceptar su error y dejarle claro que no ha podido engañarnos y que queremos ayudarle.
Es fundamental hacerle comprender que puede conseguir los mismos fines por medio de otros caminos, mejor que por el de la mentira, y que de esta manera encontrará, además, más apoyo, confianza y comprensión por nuestra parte.
Nunca se debe dejar pasar una mentira, ya sea por comodidad nuestra o por no entrar en un problema de fondo, ya que de esta manera la estaremos reforzando. Por el contrario, se deben reforzar todos los intentos por ser veraces, a pesar de que esa veracidad pueda traer algunas complicaciones.
ESTRATEGIAS DE AYUDA
1. Se impone, frente a toda mentira, educar al niño para que la conducta desadaptada no se repita.
2. Aportarles salidas diferentes para la situación que le ha llevado a mentir.
3. Darle una nueva oportunidad de actuación a fin de que con las nuevas pautas, pueda superar con éxito el problema.
4. Recompensar, con refuerzo de tipo afectivo y atencional, las verdades que el niño expresa, haciéndole comprender lo que gana con la verdad.
5. Manifestar el disgusto que se siente por los hechos, pero no generalizarlo a la persona del niño.
6. Hay que hacerle tomar conciencia de la importancia de no mentir, pero no culpabilizar en exceso.
7. Dar al niño el cariño que necesita y la atención que requiere. El clima de equilibrio afectivo es básico para un crecimiento sin problemas.
8. Procurar que la mentira no resulte rentable al niño.
9. Si el niño miente, no hacer como que no nos hemos enterado.
10. Antes de actuar, procuremos informarnos serenamente. Saber exactamente lo qué ha ocurrido e intentar averiguar las causas.
11. No dejarnos llevar por la ansiedad y evitar que el castigo y la agresividad sea el método único de represión de la mentira.
12. Un castigo excesivo lleva al miedo, y éste le hará volver a mentir, cada vez más y con más astucia.
13. Evitar interrogatorios superfluos y generadores de angustia.
14. - No hacer prometer al niño que no va a volver a mentir
15. Desde nuestra posición de padres y educadores, no mentir nunca, ni hacer decir al niño mentiras sociales por nosotros.
16. Si su hijo miente por costumbre y de manera exagerada, consulte a un profesional.
Autor: FAMILIAE Psicoterapia-
Fecha: 2008-03-19