Galicia registra un divorcio cada hora. Ese es el promedio alcanzado después de que en el 2006 la cifra de rupturas de este tipo, según los datos que maneja el Consejo General del Poder Judicial, alcanzara los 8.148 casos, casi el doble de los contabilizados el año anterior, cuando se dictaron 4.358. Eso significa que por cada pareja que termina su vida en común, hay un promedio de 1,3 que contrae matrimonio. A esos datos habría que sumar las 3.919 separaciones presentadas en el 2005 y las 831 del 2006. Testigos directos de esos matrimonios rotos fueron 6.270 menores en el 2005, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), una cifra que, según los cálculos, es parecida a la del 2006, año del que todavía no ha hecho un recuento.
La aceleración de este tipo de procesos es consecuencia de la reforma legal de julio del 2005. El cambio simplificó los trámites del divorcio, lo que ha provocado que muchas parejas ya no den el paso previo de la separación. Ahora, además de no tener que alegar una causa para pedir la ruptura, basta con llevar casado tres meses para presentar una demanda de divorcio.
Pero la reforma legislativa ha provocado otros cambios de tendencia. Según explica la catedrática de Psicología Jurídica del Menor de la Universidade de Vigo, Francisca Fariña, los datos del Instituto de Política Familiar muestran cómo, hasta la llegada de esa nueva ley, el porcentaje de procesos no consensuados descendía anualmente, alcanzando en el 2005 el 35%. Justo un año después, la tendencia cambió y el índice llegó al 40%. Sobre esa base, Fariña defiende que «la Ley 15/2005 debería ir acompañada de una ley de mediación que permitiese centrar la separación en un proceso para mejorar la vida de todos los miembros de la familia, especialmente la de los hijos».
De ahí la importancia de la mediación familiar para tratar de llegar a un acuerdo favorable que suavice el cambio a los más pequeños, sobre todo a los adolescentes, que son quienes más suelen reflejar las consecuencias del divorcio de sus padres.
Pero Fariña matiza que, junto a las rupturas de gente joven, el «crecimiento cuantitativo mayor de rupturas se ha dado en los matrimonios con más de 20 años de duración».
Autor: FAMILIAE Psicoterapia-
Fecha: 2007-10-22