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Lo importante y difícil de una tarea
no es encontrar la respuesta correcta,
sino descubrir la pregunta correcta.

Peter Drucker

   
SECCIONES
 

PSICOLOGIA

Enfoque estratégico

 

El enfoque estratégico en psicoterapia puede ser definido como «el arte de resolver complicados problemas humanos mediante soluciones aparentemente simples». Una premisa de base es que, aunque los problemas y el sufrimiento humanos puedan parecer complejos y persistir durante años, no por esto deben requerir soluciones asimismo largas y complicadas.

 

Cuando se habla de problemas psicológicos, de hecho, se suele pensar que son necesarias intervenciones psicoterapéuticas a largo plazo, la mayoría de las veces imaginadas como un largo y fatigoso viaje hacia el propio pasado en busca de la causa del problema.

 

La terapia breve estratégica, en cambio, es una intervención breve y focalizada, orientada hacia la extinción de los síntomas, por una parte, y hacia la reestructuración de la percepción que la persona tiene de sí misma, de los otros y del resto del mundo. En otras palabras, el objetivo principal de un terapeuta estratégico es el de resolver rápidamente los problemas y trastornos que pueden convertirse en invasivos e invalidantes no sólo para el paciente que los sufre, sino para quienes que lo rodean.

 

Con el aval de una rigurosa metodología de investigación empírico-experimental, el enfoque estratégico en psicoterapia representa una perspectiva revolucionaria respecto a los modelos convencionales de intervención psicoterapéutica, en cuya base se encuentra una teoría compleja y avanzada. Una característica distintiva de este modelo de terapia es su capacidad de producir cambios en tiempos breves (generalmente algunos meses) incluso en casos de trastornos muy enraizados y que persisten desde hace años.

 

Los datos actuales de eficacia (resolución del los problemas) y eficiencia (rapidez con la que se resuelven) muestran un 87% de casos resueltos con una media de 7 sesiones.

 

En virtud de estas características, el enfoque estratégico representa no sólo un modelo teórico y operativo decididamente eficaz para la solución en tiempos breves de problemas clínicos (individuales, de pareja o familiares), sino también una herramienta aplicable a contextos interpersonales diferentes, como sociales, educativos, empresariales

Cómo funciona

 La Terapia Breve Estratégica constituye una forma original de abordar la formación y la solución de los problemas humanos, que presenta específicos fundamentos teóricos y prácticos aplicables, en constante evolución sobre la base de la investigación empírica.

 

Se trata de una intervención terapéutica breve , que se ocupa, por una parte, de eliminar los síntomas o comportamientos disfuncionales por lo que la persona acude a terapia y, por otra, de producir el cambio en la modalidad mediante la que el individuo construye la propia realidad personal e interpersonal.

En consecuencia, la Terapia Breve Estratégica constituye una intervención radical y duradera, y no una terapia superficial y meramente sintomática.

 

A diferencia de las tradicionales teorías psicológicas y psiquiátricas, un terapeuta estratégico no utiliza ninguna teoría sobre la «naturaleza humana» y, por tanto, tampoco definiciones relativas a la «normalidad» o «patología» psíquica. Desde este punto de vista, nos interesa más bien la «funcionalidad» o «disfuncionalidad» del comportamiento de las personas o su modo de relacionarse con la propia realidad.

 

Cuando nos encontramos ante una dificultad —sea personal, relacional o profesional—, la primera cosa que se nos ocurre hacer para resolverla es utilizar una estrategia que nos parece productiva, a menudo porque ha funcionado en el pasado para una dificultad similar.

 

Si la estrategia elegida funciona, la dificultad se resuelve pronto. Ocurre a veces que nuestra estrategia no funciona como habíamos esperado y esto nos lleva a intensificar ulteriormente nuestros esfuerzos en esa dirección, ya que la solución pensada nos parece todavía la más lógica, obvia o la única posible. Pero, cuanto más aplicamos esta estrategia, más la dificultad inicial no sólo no se resuelve, sino que tiende a complicarse, transformándose en un verdadero problema estructurado. 

 

En estos casos son los mismos esfuerzos que la persona lleva a cabo en la dirección del cambio los que mantienen la situación invariable; es decir, las “soluciones intentadas” llevadas a cabo por el individuo y las personas de su entorno para intentar resolver el problema acaban por alimentarlo determinando así su persistencia.

 

Estos intentos de solución a menudo son reconocidos por la propia persona como no funcionales, pero, no obstante no consigue hacer otra cosa, desarrollando así una profunda desconfianza en la posibilidad de un cambio en la situación problemática.

 

Desde un punto de vista estratégico, pues, para cambiar una situación problemática no es necesario desvelar las causas originales (aspecto sobre el cual, por otra parte, no se tendría ninguna posibilidad de intervenir), sino trabajar sobre cómo esto se mantiene en el presente, debido a la reiterada repetición de las «soluciones intentadas» puestas en práctica.

 

Por este motivo, el terapeuta estratégico se focaliza desde el principio de la terapia en romper este círculo vicioso que se ha establecido entre las soluciones intentadas y la persistencia del problema, trabajando sobre el presente más que sobre el pasado, sobre «cómo funciona» el problema más que sobre «por qué existe», sobre la búsqueda de las «soluciones» más que sobre las «causas».

 

El objetivo último de la intervención terapéutica se convierte así en el desplazamiento del punto de observación del individuo desde su posición original rígida y disfuncional (que se expresaban en las «soluciones intentadas») hacia una perspectiva más flexible y funcional, con mayores posibilidades de elección.

De este modo, la persona adquiere la capacidad de afrontar los problemas sin rigidez y estereotipia, desarrollando un abanico de estrategias resolutivas distintas y posibles.

 

Para conseguir este objetivo de la manera más eficaz y rápida posible, la intervención estratégica es de tipo activo y prescriptito, y debe producir resultados a partir de las primeras sesiones. Si esto no ocurre, el terapeuta es capaz de modificar la propia estrategia sobre la base de las respuestas proporcionadas por el paciente, hasta encontrar aquella idónea para guiar a la persona al cambio definitivo de la situación problemática.

 


Autor: FAMILIAE Psicoterapia- Fecha: 2007-10-05